lunes, 12 de agosto de 2013

Me probé los zapatos más lindos que puedas imaginar. Cuero, estampado de leopardo, una delicia. Sabés que adoro el animal print, me hace acordar las vacaciones en África.
¿Te acordás esas vacaciones? Te agarraste salmonella (aún te creo que no tuviste relaciones sexuales con una local), y yo vi un montón de negros juntos por primera vez en mi vida.
Ya no me llevás de viaje a ningún lado, es porque estoy vieja, lo sé. Pero no tenemos porque ir a la playa, podemos visitar Canadá en invierno como soñábamos cuando éramos jóvenes.
Desde que me extirparon el útero no me llevás de vacaciones ni me mirás igual. Ni siquiera después de aquel aborto en el que casi me muero fuiste tan distante como lo sos ahora. Estoy segura que el aborto dejó una mancha negra en tu corazón, una mancha que no lograste borrar ni con el alcoholismo que adoptaste como estilo de vida. Pero no quiero hablar de tu horrible adicción ahora.
¿Querías tener esos trillizos?
Yo no podía lidiar con la crianza de otros tres hijos después de los 40. Fui cruel, lo sé.
Abortar a los seis meses de embarazo es un crimen, me dijiste.
Crimen es que no quieras hacerme el amor, te dije yo. Después de eso, todo se fue al carajo. Con perdón de la palabra.
Te dejé embarazada porque te hice el amor, dijiste. Tuve que admitirte que no eran tuyos.
Me seguiste amando a pesar de todo, aunque a veces me pregunto cuánto de la mentira quisiste creer. Cuando te conté que estaba embarazada sabías que no me habías hecho el amor en dos años.
Extraño mi útero. Siento un vació donde deberían estar. Los tulipanes no lo llenan. La heroína tampoco, pero de eso prefiero no hablar porque sé que te molesta el asunto. Mejor te cuento de los zapatos con estampado de leopardo. Son tan lindos, me siento una reina cuando me los pongo, aunque no me los compré. No pude hacerlo, la vendedora me inhibió. Ella me ayudó a probarme el zapato en el pie izquierdo y lo tocó como nunca nadie me tocó un pie, ni siquiera vos. Pensé en revolcarme con ella, que me chupe las tetas. Me conocés, sabés que soy muy tímida. Me sonrojé y me fui sin comprarme los zapatos que tan hermosos me quedaban. Es la primera vez en mi vida que tengo pensamientos lésbicos, espero que sea la última también. 

Tuya, Monica


No hay comentarios:

Publicar un comentario